Escrito por Vicent Usó el 19 de marzo del 2010 en Vicent UsóNo se permite comentar sobre esta nota
"El agua ensimismada ¿piensa o sueña? El árbol que se inclina buscando sus raíces, el horizonte, ese fuego intocado, ¿se piensan o se sueñan? El mármol fue ave alguna vez; el oro, llama; el cristal, aire o lágrima. ¿Lloran su perdido aliento? ¿Acaso son memoria de sí mismos y detenidos se contemplan ya para siempre? Si tú te miras, ¿qué queda?".
A partir d'aquest poema de María Zambrano, Enrique Morente va compondre "Generalife", un dels talls del disc "Morente sueña la Alhambra". Una peça sobre l'amor clandestí entre dues dones. Una cançó sensual i potent. Senzillament commovedora.
José de Nazaret fue, según la religión cristiana, el esposo de María, la madre de Jesús de Nazaret y, por tanto, el padre adoptivo de Jesús Era de oficio carpintero, profesión que enseñó a su Hijo y de extracción humilde, aunque las genealogías de Mateo y Lucas lo hacen descendiente del Rey David. Se ignora la fecha de su muerte, tradicionalmente se acepta que murió cuando Jesucristo tenía más de doce años, pero no está presente en el relato evangélico de la predicación de Jesús, por lo que se presume que murió antes de que ésta tuviera lugar. El evangelio de Mateo 1:18-24 parte del drama que vivió José al saber que María estaba embarazada. Iba a repudiarla en secreto, porque era justo y la amaba, y no quería que fuera apedreada según lo dispuesto en la Ley (Deuteronomio 22:21). El Ángel del Señor le manifiesta que ella concibió por obra del Espíritu Santo y que su Hijo salvará a su pueblo, por lo que José acepta a María. Por la fidelidad a su esposa, con la que según la Iglesia Católica no consumó el matrimonio, debido a que María estaba profundamente entregada al amor de su padre celestial, San José recibió el don divino de la paternidad, de ahí su dignidad y santidad. San José fue declarado patrono de la familia. El Papa Pío IX lo proclamó patrono de la Iglesia Universal en 1.870 y, debido a su trabajo de carpintero, es considerado patrono del trabajo, especialmente de los obreros. La Iglesia Católica lo ha declarado también protector contra la duda y en 1.920 el Papa Benedicto XV lo declaró, además, patrono contra el comunismo y la relajación moral.